El nuevo color de La Broma Asesina

Cuando el año pasado se publicó la versión americana de La Broma Asesina que conmemoraba el vigésimo aniversario de su publicación, hubo cierta polémica en torno al nuevo color digital que realizó Brian Bolland expresamente para esta nueva edición. Pues bien, descartando a los polemistas y exagerados habituales (“¡El Photoshop es un invento del demonio! ¡Bolland es un vendido! ¡Que le corten la cabeza!”), las bases de esta polémica eran fundadas y ahora que la edición de Planeta esta en el mercado, es un buen momento para retomarla.

Ante todo hay que tener en cuenta un aspecto muy importante que pocos parecen tener en cuenta: el resultado final de las páginas es el que Brian Bolland buscaba originalmente y no el de John Higgins, más colorido y “pop” y por lo tanto alejado del ambiente lúgubre que pretendía el dibujante no lo digo yo, leeros la edición Absolute, que incluye un artículo donde Bolland comenta todo esto en profundidad). Solo por eso, y mal que les pese a los más conservadores, el color de esta edición debería ser respetado y considerado tan válido como el original independientemente de todos los puntos discutibles. Sin embargo aunque soy un acérrimo defensor de los medios digitales para la creación y restauración de obras gráficas, creo que esta labor de recoloreado contiene una serie de aspectos fallidos, a pesar de partir de una serie de intenciones más que loables.

El principal problema es el que suele dar se en este tipo de trabajos: recolorear un cómic “antiguo” con un estilo (ojo, estilo, que no técnica… lo que importa es el resultado) “moderno” provoca contradicciones en el resultado final. No se trata de que haya degradados, brillos o cambios cromáticos, sino de aplicarlo de forma  incorrecta. Fijaos en este ejemplo.img148

img148-copia

(No he encontrado la viñeta original en blanco y negro, y he tenido que extraer el entintado de la nueva versión, así que perdonad la inexactitud de la comparativa y el quemazón de la linea).

Como podeis ver, ese aspecto de degradado gradual, suave, posiblemente pintado con pincel aerógrafo de Photoshop (o programa similar), contradice la técnica de tramado que utilizó originalmente… y de haber existido esta técnica de coloreado en 1988, Bolland probablemente no hubiera utilizado esos tramados. En estos casos el color tiene que potenciar y destacar las características del dibujo original, no sustituirlas ni corromperlas, que es lo que ocurre en ocasiones en esta nueva edición de La Broma Asesina. ¿Por qué narices hay que simular un volumen mediante coloreado si ya estaba presente en el dibujo original? ¿Solo porque se pueda hacer con cierta sencillez (otra cosa es hacerlo bien) tenemos que aplicarlo? ¿No es ese un planteamiento poco profesional? No se vosotros, pero a mi estas páginas me causan una levemente molesta sensación de contradicción y sobresaturación en el resultado final. Y digo levemente porque en otros aspectos, como la elección de la paleta de colores, el color de Bolland supera claramente al de Higgins, consiguiendo una ambientación sobresaliente que dota de mayor fuerza dramática algunos de los mejores momentos de esta maravilla de cómic.

Resumiendo, por paleta de colores y ambientación gana el color de Bolland, pero en todo lo demás (técnica y ejecución en función de lo que necesitaban las páginas en blanco y negro), gana Higgins. Además, poniéndonos frikis, me jode un huevo que Bolland haya eliminado el circulo amarillo del símbolo de Batman.

PD: De como me está yendo por las Barcelonas, Tarragonas y demás, y de mi primer contacto con la Escola Joso hablaré en los próximos días, cuando esté totalmente instalado.

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