No, no os habéis confundido, ni he convertido Dibujante Aspirante en un blog sobre tecnología y gadgets, ni este es un análisis al uso de una tablet como los que podéis encontrar en chorrocientas webs. Pero el tema es que un servidor, que se lo pasa muy bien leyendo tebeos, publicándolos y dibujándolos, ve en esto de los dispositivos móviles una vía de escape alternativa a la crisis que esta viviendo el medio y una forma perfecta ya no de eliminar intermediarios (que cae de cajón), sino de aprovechar las posibilidades que ofrece una comunicación más directa entre lector y autor. Tampoco me malinterpretéis: editar únicamente en digital en este momento es un suicidio (Dedos Sucios lleva vendidos cerca de 500 ejemplares físicos, y menos de 30 digitales), pero estoy convencido que de aquí a 10 años empezaremos a ver los primeros resultados y cada vez más autores se irán percatando de las ventajas de vivir en un mundo donde la mayoría de los habitantes lleva consigo a todas partes un reproductor universal.
Por tanto, andaba yo buscando un chisme que me permitiera escribir, navegar, abocetar, reproducir video en HD, y por encima de todo leer tebeos. Descartado el Ipad por muchas razones (principalmente precio y repulsa hacia todo lo que lleva la firma de Apple) y los muy interesantes tablets “baratos” de Amazon o Google cuyas 7 pulgadas pantalla se quedan cortas para lo que quiero, solo me quedaba la opción de hacerme con un tablet Android de 10,2 pulgadas. Pero con las gamas altas volvíamos al problema del precio, mientras que el 99% de las gamas medias y bajas suelen dejar mucho que desear.
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