Aquí un pelín más grande y sin recortar… Click para ampliar.
Monthly Archive for noviembre, 2009
La pedazo de entrevista que Zona Negativa ha realizado a Scott McCloud me recuerda que tenía pendiente escribir algo sobre sus tres obras teóricas (o dos y media), empezando por Entender el Cómic, aquella que le encumbró como uno de los mayores entendidos en la materia y considerada prácticamente con unanimidad como el más completo y honesto estudio sobre el potencial y validez del cómic como medio de expresión artística.
Partiendo de los conceptos planteados por Will Eisner en El Cómic y el Arte Secuencial (una obra revolucionaria que tras los gloriosos años 80 empezaba a quedarse un poco corta), McCloud desarrolla su tesis en formato cómic estructurado en nueve episodios, cada uno de ellos centrado en un conjunto de peculiaridades exclusivas de los tebeos (lo que en la práctica vienen a ser los recursos): cada una de estas configuran su lenguaje único, demostrando que se trata de un medio aun por explotar y cuyo crecimiento ha sido torpedeado en innumerables ocasiones por culpa de la mala imagen e ideas preconcebidas que aun hoy día se mantienen en el consciente colectivo (y que afortunadamente, parece que empezamos a superar). Quizás lo más polémico de la obra sea esa definición de “Arte Secuencial” heredada de Eisner, y transformada en la más trabajada, impostada y… ejem… aburrida “Ilustraciones yuxtapuetas y otras imágenes en secuencia deliberada, con el propósito de transmitir información y obtener una respuesta estética del lector“… Sin embargo, a pesar de tratarse de una definición planteada en el primer capítulo, da la sensación que el autor no se la toma muy en serio, pues toda la obra gira en torno a una característica que la definición obvia (aunque se podría considerar que está implícita): que la esencia, la naturaleza del cómic está en lo invisible, en el espacio entre dos viñetas. ¿Quizás de ahí el subtítulo El Arte Invisible?
Por su parte, para ganarse al lector McCloud no se limita a soltar un denso y aburrido discurso, y configura un grafismo simple pero exquisito en el que se dibuja a si mismo en infinidad de viñetas intentando transmitirnos sus conocimientos e ideas de una forma directa, aprovechando al máximo las ventajas del medio: el autor norteamericano hace uso de una inmensa cantidad de recursos que demuestran que esta obra, tal y como está planteada, sería imposible de realizar en otro medio. El tono reivindicativo refleja la pasión que McCloud siente por los tebeos, pero en todo momento
Son muchos los que deberían leerse Entender el Cómic, especialmente aquellos que ven el mundo de los cómics desde fuera y lo juzgan desde una prepotente ignorancia, sin criterio ni moderación. Estoy seguro que su visión de los tebeos cambiaría radicalmente, aunque no lo quieran reconocer.
Esta es la historia de Hermius, uno de los muchos hijos bastardos de Zeus, un ser tan terrible que con el paso de los siglos incluso fue borrado de la mitología griega, pues pocos serían los que respirasen tranquilos después de escuchar una historia tan desconcertante… tan desagradable. Gente sensible, mujeres y niños, no sigan leyendo si quieren que su imaginación aun conserve su inocencia, pues este relato no es apto para gente timorata.
Durante una de sus habituales escapadas nocturnas para escapar del enfermizo control de su esposa Hera, Zeus conoció a una horrible prostituta en una pequeña aldea. Debido a su estado de embriaguez tardó poco en tomarla previo pago de unas miserables monedas de bronce. Tras una noche de excesos, un recompuesto Zeus totalmente arrepentido y asqueado por lo que había hecho se percató de que había dejado a la prostituta embarazada: una prueba irrefutable de lo bajo que había caído el todopoderoso rey de los dioses. Sin el más mínimo remordimiento, asesinó salvajemente a aquella con la que hasta hace bien poco había compartido lecho. Lo que Zeus no se esperaba era que el feto sobreviviese a la muerte de su propia madre, desarrollándose a pesar de todo durante tres meses, hasta que finalmente nació abriéndose paso a través de las tripas del cadáver en putrefacción de su desgraciada madre.
Los habitantes del pueblo decidieron adoptarlo para evitar la ira de los dioses, pero como le temían le trataron mal, reprimiendole y castigándole constantemente. A pesar de todo Hermius creció como un niño cruel, rabioso, impulsivo y malvado, así que una vez cumplidos los trece años y harto de que todos los habitantes del pueblo le tratasen como una rata, incendió el pueblo y asesinó a todos los habitantes, con una excepción, una vieja prostituta que había conocido a su madre, a la que torturó arrancándole la piel a tiras para que le contase la verdad sobre su vida. Cuando Hermius supo la verdad, juró que si su padre no se presentaba ante el y le reconocía como su hijo, se convertiría en el azote de la humanidad, el asesino más malvado y despiadado que el mundo conocería.
Durante los tres años siguientes Hermius realizó las legendarias “Dos mil travesuras sangrientas”, ceremonias de muerte y destrucción que después siempre celebraba de las formas más perversas que nadie podía imaginar, llegando incluso a conocer más que intimamente a Afrodita, a la que por supuesto violó y asesinó durante una de sus bacanales. Finalmente, con la humanidad sumida en el caos y aterrorizada ante su inmenso poder destructivo, Zeus se presentó ante su hijo bastardo y finalmente lo reconoció como suyo. Sin embargo en el primer momento en que su padre le dió la espalda, Hermius le cortó la cabeza.
Y así fue como Hermius, el semidiós bastardo, se convirtió en el rey de los dioses.
Teníamos que ilustrar un texto de nuestra creación, ambientado en la mitología griega y a ser posible con un buen nivel de acabado. Decidí darle un toque “Tarantino” a la historia, que tras ver Malditos Bastardos se ha desatado una pequeña vena cafre en mi interior. Sin embargo la ilustración está mal. Mal. Muy mal.
Solo se me ocurre a mi ponerme a entintar apresuradamente un dibujo hiperdetallado en un A3 sin tener el dibujo bien planteado. El trabajo de hoy para la clase de Creación de Personajes (sí, sí, se que hay otras asignaturas además de esa, pero por el momento no hemos hecho nada digno de verse) era escribir un cuento basado en la mitología grecorromana y acompañarlo de una ilustración, pero Pascual Ferry detectó al vuelo las pifias de una ilustración con unos cuantos fallos de anatomía y una perspectiva que está mal porque… porque… pues porque no existe (y van dos, si seré memo, joder). A repetirlo toca. De todas formas este ejercicio será la base del trabajo final de trimestre, así que volveré a la carga muy pronto con una versión 2.0 de esta obra.
Hace un par de semanas que entregamos a Pascual el nuevo trabajo de creación de personajes, aun no había tenido la oportunidad de colgarlo por aquí. Como podéis ver seguimos con las cartas del tarot, tema que afortunadamente finiquitamos con este trabajo. La próxima semana tendréis un relato ilustrado de mi propia creación, inspirado en la mitología grecorromana, al que le he se me ha ocurrido darle un toque a lo Quentin Tarantino. Aquí, aquí y aquí podéis echarle un vistazo al boceto previo, entintado y trabajo de color respectivamente.
Para la clase de hoy, Pascual nos pidió poner toda la carne en el asador y diseñar una “nueva” carta del tarot, con un significado concreto e intentando obtener un buen nivel de acabado. En mi caso me decanté por este rollo patatero con influencias de fantasía heroica… Al final me pilló el toro, y el coloreado y entintado los acabé entre la noche de ayer y la mañana de hoy totalmente a contrareloj… De ahí que el color me haya quedado algo sosete, con una paleta poco afortunada y una iluminación algo planota y repleta de incoherencias. Tampoco estoy satisfecho con la espalda del tipo y las manos de ambos personajes. La semana que viene repetiremos ejercicio con otra carta del tarot, y yo intentaré como mínimo mantener el nivel solucionando esos errorcillos frutos de las prisas.
Aunque lo cierto es que de interés… poquita cosa más bien. Como era de esperar, el alma del salón del Manga no es más que la de un aburrido mercadillo donde lo principal no es la divulgación y normalización del medio, sino que los libreros se forren, los editores presenten sus novedades sin profundizar apenas en el trabajo de los autores o los otakus tengan una excusa para hacer el ridículo sin sentirse ridículos (comprensible en la cultura japonesa por motivos históricos… pero fuera de lugar en Europa). Se que es una generalización un tanto exagerada ya que siempre hay gente a la que le apasiona realmente la cultura nipona (aunque me temo que es una minoría), pero es algo que comento desde el máximo respeto y aprecio hacia el tebeo japones y sus derivados, que tras día a día me ofrecen lecturas tan estimulantes como el sobrecojedor Monster de Urusawa, el divertidísimo Doctor Slump de Toriyama (cuya nueva reedición fue la estrella indiscutible del salón) o el comprometido Say Hello to Black Jack de Syuho Sato entre otras muchas. No hay más que ver el limitado espacio con el que contaron los invitados a las clases magistrales (Ken Nimura estuvo soberbio) o la escasa importancia de los talleres en comparación con la sala de videojuegos (eso sí, salida del abultado talonario de Microsoft para crear nuevos ejércitos de fanboys). Mención a parte se merece la sala de exposiciones: de risa, una ridícula sala para CINCO diferentes muestras de originales… nada sorprendente por otra parte, aquí lo que importa no es la divulgación sino el comercio. La cultura del consumismo llevada al los extremos más caricaturescos: vamos de culo si nos aferramos a los principales defectos de la sociedad japonesa en vez de fijarnos en sus aciertos culturales.

En fin, algunas cosillas interesantes… A los mencionados talleres y las clases magistrales; hay que añadir las conferencias, de las cuales solo pude ver un par, destacando la presentación de novedades de Glénat para el próximo Salón del cómic de Barcelona, con un Hernan Migoya que parecía realmente apasionado por el tema del manga patrio (aunque reconocía estar virgen en ese area) y convencido del talento de las autoras de los primeros títulos de esta linea. La conferencia fue algo peñazo y caótica al principio, pero se volvió interesante cuando surgieron algunas reflexiones acerca de la contradicción que plantea el propio concepto de “manga español” así como la utilización de recursos narrativos japoneses en un cómic que -por bagaje cultural de sus autores- al fin y al cabo no deja de ser tebeo europeo por mucho que se intente maquillar por motivos obviamente comerciales. Al margen de todo esto se agradece que unos editores con CRITERIO apuesten por autores jóvenes y con talento, (especialmente si compartes ciertos orígenes con alguno de ellos: te alegra y motiva al mismo tiempo). De esta forma es probable que el año que viene el premio al mejor manga realizado por un autor español se lo lleve alguién que DE VERDAD se lo merezca, aunque la tarea va a ser complicada teniendo en cuenta que los premios los determina el voto del público, por lo tanto no me extrañaría que volviera a llevarse el gato al agua un engendro pseudo-fancinero surgido de la falta de criterio de una diminuta editorial (si es que hoy día coges cuatro sillas, una mesa y un PC Pentium II a 266mhz, y te montas una “editorial”, ahí, con dos cojones, aunque no tengas la más mínima experiencia en edición) y el fanatismo baboso de unos pocos cientos de “chupapollistas deviantarteros lobotomizados”. Este premio quizás define la falta de seriedad de un Salón que tiene un interés mínimo para cualquier que se tome un poco en serio esto de los tebeos.


